lunes, 13 de agosto de 2012

Níger y el Círculo 21


Con el colectivo plástico Círculo 21
Prudencio Pérez, Belén Sigler, Xóchitl Balcázar (+), Atilano Caña
y Ramón Briones
Villahermosa, 2003. 

PRIMEROS TRABAJOS (antología)


PIMEROS TRABAJOS, 2003




A la par que crecía el poeta, lo hacía el artista plástico. No podemos
decir en cual de estas disciplinas descuella más. Nuestro inolvidable amigo
Manuel Mora Vázquez, consideraba superior al Níger poeta, que al
Níger pintor. No dudamos de que haya por allí, quien piense lo contrario. Por
nuestra parte, admiramos la obra del pintor y del poeta, porque en toda ella
hay entrega, amor, ansias de superación. Si en su pintura hay grandes dosis de
poesía, en sus poemas hay colorido y profundidad, lo que demuestra la
completa compenetración que de las artes plásticas y de la poética, ha logrado
el joven artista cardenense.
“Sí yo fuera pintor/ me salvaría…” confiesa el maestro Carlos Pellicer
en uno de sus poemas, tal vez por su escondido anhelo de lograr mejores
descripciones del paisaje, no obstante ser un estupendo creador de imágenes
tan claras, tan precisas, que ni el más depurado pincel podría superarlas; pero
él quizá deseaba más luz, más colorido en su espléndida paleta poética, y de
ahí su sincera exclamación. En su caso, Níger Madrigal tiene la facultad
envidiable de plasmar sus vivencias, lo mismo en sus poemas que en sus
cuadros y una y otra obra, resultan siempre impregnadas de la más pura y
admirable poesía.


Jorge Priego Martínez






jueves, 19 de julio de 2012

Obras de la serie "Caras y máscaras"

Hombre con antifaz y lágrima azul, 2010


Personaje de la boca chiquita, 2010

El hombre y su mar interior recuperado, 2010

lunes, 16 de julio de 2012

Reseña de Grafiantes

Montserrat y Melanie, niñas de Nacajuca, Tabasco.


Níger Madrigal ha hecho vida de su nueva obra. Sol y noche, lenguajes cotidianos y sagrados, libélulas y elefantes, palabras en castellano y en yokot'an, niños hablando, pintando, soñando.


Un taller de grabado infantil de la Casa de la Cultura Carlos Pellicer coordinado por el mismo Níger, que además de poeta es artista plástico, fue el umbral para dar paso a la luz de esta maravilla que convierte en afortunado a quien la tiene en las manos.


Se llama Grafiantes. Porque son niños, infantes, los que han hecho las gráficas. Es un libro. Pero no solamente un libro. Incluye un disco compacto que libera las aves del idioma yokot'an, hablado por los chontales de Tabasco. La traducción de los poemas de Níger corrió a cargo de Auldárico Hernández Gerónimo. Un niño y una niña, Edwin de Jesús y María Guadalupe, dicen los poemas en yokot'an mientras Candy Montserrat, Elian y Melanie los entonan en castellano.


Los entonan porque casi los cantan. En este libro más que libro todo canta. La poesía se apodera del mundo y convierte el instante en fuente de tiempo vivo. En tiempo mágico en el que cada arista de la realidad revela su sagrado origen, su brillante presente, su futuro infinito, su pregunta esperanzada.


-Navegante, navegante.
¿A dónde vas con tu canción?
-A pescar viejos recuerdos
cerquita del corazón.


Aj baet, aj baet,
¿kada xe duk na k'ay?
Kä luke ono' kajti'ya
Kä sakän na sätijo' nätsä ta pusiká



Níger Madrigal hace alquimia en este libro donde además de fundir en una sus miradas poética y pictórica acude y nos lleva a la raíz de lo poético y a la casa del lenguaje en donde las palabras se funden con el color y nos vibran en la piel de los sueños. El sentido se sumerge como sabio pez en las aguas del castellano y del yokot'an, que de lengua minoritaria se convierte en este libro en un pozo de estrellas en el que nos asomamos para mirarnos transfigurados en nuestros mágicos orígenes.

La poesía de Níger ha sido distinguida con varios premios, en lo que respecta a su creación para niños obtuvo en 2007 el Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños por su poemario Rutinero, que con ilustraciones de la artista argentina María Wernicke fue editado por el FCE. Con Grafiantes, Níger vuelve a ganar al otorgarse por entero a los niños, al fundir lenguajes, al derramar las perlas que como buen pescador de hermosura ha recogido en la noche tabasqueña, toda luna y toda palabra y aromas de selva bendita.


Por las noches una iguana
caza destellos de luna,
y trepa por la corteza con su color
de piedras y hojas encendidas.





Ta ni ak'ä' untu juj
u k'eche' u yäts'i uj,
u täbo tupat u bonkan
ta ni ji'tum dok yopo tsäbäjtak





Los grabados que ilustran los poemas de Níger son luz pura, como las palabras en ambos idiomas, como la inocencia de la mirada que se abre sobre el misterio de cada ser, de cada animal, de cada astro o de cada asombro. Realizados por niños de 6 a 10 años justifican por sí solos el apelativo de maravilloso que no deja de asociarse al recorrer este volumen empastado -abrazado- en suave canela. Mirada, sabor, textura, música, aroma emanan de estas superficies donde asoman mariposas y lunas, soles y caballos y barcos y alma infantil, inocente y sabia, misteriosa y profunda, como la poesía de Níger Madrigal.
María García Esperón







 

domingo, 15 de julio de 2012

Grafiantes (poemas para nños traducidos al yokot´an)

Grafiantes, 2011







Qué sol el de mi solar

que sólo suele soñar.

Soñará con luna nueva

y luciérnagas de selva.

Soñará con hipocampos

y pájaros de luz marina.

Qué sol el de mi solar

qué solo suele soñar.





*

Kua´ba k´in pat kotot

noj najá chu chen.

Unajlen ch´okuji

dok aj kukay tanitée.

U najlen u yinke ja´

dok mutjó tä yätz´já.

*


 
Bufa el toro frente el paisaje.
Sus cuernos son la media luna
de la noche que ha embestido y cae.

*
Awät téel bekét
tutoja pitzilan ka´.
Nu xuku´ un xotu´j
tani akä u kuni uyälo.

*

Persigue a la claridad el girasol
y respira durante el día su color.
Dádivas brillan en sus pétalos.
*
Xe tu pat u junchäkhan nichte´
u sapän pete kín u chäk´an.
Yok matän chäkxitantu yopó.

*
El sol besó a la luna
detrás de las montañas.
El día se escondió
y los miraba de reojo entre las sombras.

*
Ni k´in u ts´uts´i uj
tu pat te´ejo´.
Mukuba jun ch´akan
u mel jut chäni tan bo´oy.



Portada El Cuerpo sitiado

El cuerpo sitiado, 2010.

miércoles, 11 de julio de 2012

POEMAS de El cuerpo sitiado


Bajo el signo de la voz


1



Soy yo

 el más gris de tus hijos,

 arrimado a la espalda de tu plática

 que me trajo el mar antes de verlo.


Soy el que sin saber nadar cayó al abismo

 y respiró después de ahogado

 lleno de peces, invenciones, artimañas

 y un temblor de fiebre entre los dientes.

 Soy el más oscuro entre la selva exuberante de tu boca

 donde siempre hubo duendes escondiendo mi asombro.


2


 ¿Cómo escapo a tu palabra insomne y amorosa

 si un acento persistente llega desde tus labios

 dentro de una tempestad magnífica?

 Mi madre dice que no te ama,

aunque siempre te escucha dentro de una enredadera tenaz

 sembrada en tierra advenediza como un cáncer.

 Es media noche y todo zumba,

 hay un trapecio en la oscurana

 donde tu voz se mece y luego salta.


 3



Hay un grupo de inmensos árboles emergiendo de la niebla,

bordean el camino de tu voz desde hace un siglo.

 Ante tal contundencia el amanecer está indefenso.

 Cae una sílaba parecida a un pájaro recién nacido que intenta volar,

 hay por todas partes nidos de sílabas tiernas

 que mojan tus labios dentro de una plática frutal.


4


El signo de tu voz está en un fruto de verano,

 es almíbar oloroso que tiende puentes

hacia historias de amores postergados.

 Alguien muerde el día como al corazón blanco de una pitajaya

 y reposan frases dulces en tu letargo.

 se dispersa la mañana con los sollozos de un ángel

 y se persiguen dentro del sueño fulgores de astros

 ante una confesión atesorada. 


5



 Al borde del amanecer tu silencio enselvado resplandece

 debajo de gigantescas nubes negras que desfilan.

 Hemos permanecido solos las últimas horas de la noche,

 frente a frente, rodeados del zumbido inconfundible de la maleza,

 en el territorio de los signos infinitos

 que congregados silencian al mundo.

 Hemos estudiado durante largos minutos

 la expresión hosca en nuestros rostros

 sin una sola palabra en los labios que nos reviva,

 que nos regrese del precipicio de la duda en que caímos.

Portada de Oscurana

Oscurana, 2010

POEMAS de Oscurana

lunes, 9 de julio de 2012

En la vieja Habana


Habana, Cuba, 2005.

Obra plástica

El color de la pitajaya, 2001. Mixta s/ madera. 110 x 100 Cm


El señor de la noche, 2001. Mixta s/ papel. 100 x 70 Cm.


La discusión, 2001. Miixta s/ papel. 70 x 50 Cm.

Evocando sabores, 2001. Mixta s/ papel. 70 x 50 Cm.

El mar va hacia el cielo, 2001. Mixta s/ papel. 70 x 50 Cm.

El pregón, 2003. Mixta s/ madera. 122 x 90 Cm.



Instrumento del beso, 2003. Mixta s/ madera. 122 x 90 Cm.

El soñoliento, 2005. Mixta s/ papel. 70 x 50 Cm.

Frutas para la espera del placer, 2007. Mixta s/ papel. 70 x 50 Cm.

Árbol frutal, 2007. Mixta s/ papel. 70 x 50 Cm.



Dulce corazón de marañón, 2006. Mixta s/ papel. 70 x 50 Cm.

La teoría seductora del caimito, 2007. Mixta s/ papel. 70 x 50 Cm.

Memoria del mar, 2006. Mortero s/ madera. 80 x 60 Cm.

La secreta unción de los ahogados, 2006. Mortero s/ madera. 80 x 60 Cm.




.

Foto para óleo de Chapman


 La paz, Bolivia, 2010

RUTINERO (reseña)


Este libro de poemas fue merecedor del prestigioso y consolidado Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños 2007 convocado por el FCE y la Fundación para las Letras Mexicanas. Rutinero es un recorrido por las emociones y la belleza, una búsqueda donde las palabras y las imágenes transitan los caminos a través de un viaje interior. Son versos aligerados de rimas, aireados de métrica, puros en su poesía desnuda:
 En las ramas de la noche,/ una constelación de luciérnagas/ sigue la ruta del sueño en que viajamos./
 El libro transmite una sorprendente mirada, un canto a la capacidad creadora de los sueños y la imaginación, un diálogo con la noche, la naturaleza y la geografía del asombro. María Wernicke ilustró Rutinero, una decisión editorial inteligente porque las imágenes, que parten de la transparencia y la plasticidad del collage a través de la sutileza y la textura de los papeles de seda, van más allá de un mero acompañamiento. Recrean el susurro del agua o el mundo mágico de los árboles y aportan una luminosidad que emociona, una fuerza que sobrecoge.
La poesía muestra de nuevo la luz, los versos que rozan el misterio para expresar lo indecible. Nos encontramos ante un libro, destinado a niños con recorrido poético, que aporta una experiencia vibrante que va a enriquecer la lectura y la mirada, el imaginario del lector.
 Pedro Villar