Con el poeta Ledo Ivo y Zahíd, 2011.
lunes, 17 de septiembre de 2012
lunes, 13 de agosto de 2012
Níger y el Círculo 21
Con el colectivo plástico Círculo 21
Prudencio Pérez, Belén Sigler, Xóchitl Balcázar (+), Atilano Caña
y Ramón Briones
Villahermosa, 2003.
PRIMEROS TRABAJOS (antología)
PIMEROS TRABAJOS, 2003
A la
par que crecía el poeta, lo hacía el artista plástico. No podemos
decir
en cual de estas disciplinas descuella más. Nuestro inolvidable amigo
Manuel
Mora Vázquez, consideraba superior al Níger poeta, que al
Níger
pintor. No dudamos de que haya por allí, quien piense lo contrario. Por
nuestra
parte, admiramos la obra del pintor y del poeta, porque en toda ella
hay
entrega, amor, ansias de superación. Si en su pintura hay grandes dosis de
poesía,
en sus poemas hay colorido y profundidad, lo que demuestra la
completa
compenetración que de las artes plásticas y de la poética, ha logrado
el
joven artista cardenense.
“Sí yo
fuera pintor/ me salvaría…” confiesa el maestro Carlos Pellicer
en uno
de sus poemas, tal vez por su escondido anhelo de lograr mejores
descripciones
del paisaje, no obstante ser un estupendo creador de imágenes
tan
claras, tan precisas, que ni el más depurado pincel podría superarlas; pero
él
quizá deseaba más luz, más colorido en su espléndida paleta poética, y de
ahí su
sincera exclamación. En su caso, Níger Madrigal tiene la facultad
envidiable
de plasmar sus vivencias, lo mismo en sus poemas que en sus
cuadros
y una y otra obra, resultan siempre impregnadas de la más pura y
admirable
poesía.
Jorge
Priego Martínez
jueves, 19 de julio de 2012
Obras de la serie "Caras y máscaras"
Hombre con antifaz y lágrima azul, 2010
Personaje de la boca chiquita, 2010
El hombre y su mar interior recuperado, 2010
domingo, 15 de julio de 2012
miércoles, 11 de julio de 2012
POEMAS de El cuerpo sitiado
Bajo el signo de la voz
Soy yo
que me trajo el mar antes de verlo.
aunque siempre te escucha dentro de una
enredadera tenaz
Hay un grupo de inmensos árboles emergiendo de
la niebla,
bordean el camino de tu voz desde hace un siglo.
hacia historias de amores postergados.
lunes, 9 de julio de 2012
Obra plástica
El color de la pitajaya, 2001. Mixta s/ madera. 110 x 100 Cm
El señor de la noche, 2001. Mixta s/ papel. 100 x 70 Cm.
La discusión, 2001. Miixta s/ papel. 70 x 50 Cm.
Evocando sabores, 2001. Mixta s/ papel. 70 x 50 Cm.
El mar va hacia el cielo, 2001. Mixta s/ papel. 70 x 50 Cm.
El pregón, 2003. Mixta s/ madera. 122 x 90 Cm.
Instrumento del beso, 2003. Mixta s/ madera. 122 x 90 Cm.
El soñoliento, 2005. Mixta s/ papel. 70 x 50 Cm.
Frutas para la espera del placer, 2007. Mixta s/ papel. 70 x 50 Cm.
Árbol frutal, 2007. Mixta s/ papel. 70 x 50 Cm.
Dulce corazón de marañón, 2006. Mixta s/ papel. 70 x 50 Cm.
La teoría seductora del caimito, 2007. Mixta s/ papel. 70 x 50 Cm.
Memoria del mar, 2006. Mortero s/ madera. 80 x 60 Cm.
La secreta unción de los ahogados, 2006. Mortero s/ madera. 80 x 60 Cm.
.
RUTINERO (reseña)
Este libro de poemas fue merecedor del prestigioso y consolidado Premio
Hispanoamericano de Poesía para Niños 2007 convocado por el FCE y la Fundación
para las Letras Mexicanas. Rutinero
es un recorrido por las emociones y la belleza, una búsqueda donde las palabras
y las imágenes transitan los caminos a través de un viaje interior. Son versos
aligerados de rimas, aireados de métrica, puros en su poesía desnuda:
La poesía muestra de nuevo la luz, los versos que rozan el misterio para
expresar lo indecible. Nos encontramos ante un libro, destinado a niños con
recorrido poético, que aporta una experiencia vibrante que va a enriquecer la
lectura y la mirada, el imaginario del lector.
POEMAS de Rutinero
Pongo estos seis versos en mi botella al
mar
con el secreto designio de que algún día
llegue a una playa casi desierta
y un niño la encuentre y la destape
y en lugar de versos extraiga piedritas
y socorros y alertas y caracoles.
MARIO BENEDETTI
Ruta del ámbar
I
voy a regarlo sobre la tierra para que
germine
y tendremos entonces los frutos como
sonrisas de árbol.
Un círculo de luz era el árbol,
una esfera de fuego su fruto.
Nos comimos los días traviesos
madurados como astros
pequeños.
con los frutos más hermosos se alimentaba la noche.
una constelación de luciérnagas
sigue la ruta del sueño en que
viajamos.
sobre el canto de los grillos es densa
la vigilia.
Está herido el costado de la noche
por un presentimiento de la luz.
POEMAS de La blancura imantada
No espero a
nadie,
pero insisto
en que alguien tiene que llegar.
José Lezama Lima
EN DOMINGO
achicamos el
pozo abandonado
porque el
domingo es el quicio de las puertas
donde aletea
mariposa huérfana la luz
el diminuto
ojo de agua que nos miraba oscuramente
desde nuestra
sed
botellas palos
una llanta de
bicicleta
escombros un zapato
y cuando al
fin llegamos al ojo
descubrimos el
mayor brillo
jubiloso del
domingo
y estoy seguro
de que allá abajo
en el ojo de
agua sonámbula
rumorea nuestra
infancia
desde un
escondite en la memoria
y se tiende la mar como una luz
irreverente
llegan también los ritos
el ejercicio del agua
en su terquedad de alisar los
arrecifes
de lograr la tersura
que invoque la caricia
hay briznas en la murmuración del
aire
y un mar extraviado errante
es la criatura del asombro
que busca nuestro amparo
y el vértigo del agua
es el grito más libre de una casa
con sus vanidosos juegos
irrepetibles
por eso se levanta el agua
para buscar los techos
canta como un perdido
llama como un desesperado
que desea la garganta de su
origen
la soledad llueve a torrentes
el hombre busca una casa
Alguien vendrá hoy a visitarnos
bordeado de flamboyanes
hay entre ellos un árbol de nance
esparciendo aromas
que enternecen la mirada vacía
y hacen desplegar los párpados del
visitante
es un apunte preciso de Chagall
de un viejo que aguarda
Y alguien vendrá desde la
incertidumbre
desde la vitrina de espejismos
desterrados
saldrá en su caparazón desde el
limo y la bruma corroído
Alguien como el espantapájaros
meneado por el aire
y en la suma del aire cercenando
la angustia
Alguien tal vez que en este
instante
besa con el amor más antiguo
los labios de alguien que duerme
o que llora
o que ríe
o que reza
o que vela
o que agoniza en una cama
pestilente
desvestido al fin de todo
en un canasto que no llenaré
nunca
y también pienso que alguien
vendrá sereno y terso
como la hoja desprendida de un
árbol
tocado por el rayo
Alguien niño
recogiendo el aroma del nance
en la blancura imantada de su
encanto
con brincos y gritos sobre el
puente de la tarde
o alguien que llegará con alguien
que se oculta entre la noche
la noche que es alguien
que mató al día
en que tuvimos que ir a dormirnos
a soñar con la visitación
EL CORAZÓN ESTÁ ENCOGIDO Y A
OSCURAS
inmóvil en el escombro como una
rata disecada
no avanza no hay temblor alguno
y el ojo tiende una fina hilera
de transeúntes memoriosos
El corazón no se mueve en la
penumbra
El ojo es ventana espléndida
mar hallado por una mano terrena
entre la lluvia
lo despierta y le convida una
amante
que ahora encuentra en un montón
de piedras
como palabra desarmada
domingo, 8 de julio de 2012
POEMAS de Criatura de isla
CRIATURA DE ISLA
La criatura de isla trasciende siempre al
mar que la rodea y al
que no la rodea.
Va al mar, viene del mar y mares
pequeñitos
se amansan en su pecho, duermen a su
calor como palomas.
DULCE MARÍA LOYNAZ
Hemos vivido en una isla,
pero no como quisimos,
mas como pudimos.
Aún así derribamos algunos templos
y levantamos otros que tal vez perduren
o sean a su tiempo derribados.
VIRGILIO PIÑERA
El planeta
venía de padecer otros mil años.
Nada
ambicionábamos, sólo la huída y la probabilidad del encuentro con la calma que
a cada instante nos faltaba provocando que nos sintiéramos inútiles como
perros enfermos de sarna. Al contemplar
en las fotografías los registros de un tiempo venturoso, nuestras frentes
alzadas reflejaban como espejos cóncavos la prolongación de un paisaje con
árboles en retoño. Cercana la noche guardábamos de nuevo aquel álbum familiar para
encaminarnos hacia los arrecifes, dentro de los cuestionamientos, cerca de las
confesiones.
*
los animales sedientos de nuestro cuerpo isla
Todo para nosotros era desconocido
porque todo poseía alas invisibles y se nos
escapaba
La luz abría sus piernas infinitas
y el animal iba entrando
con la fuerza imparable de un sismo
le ofrecíamos el cuerpo
los sueños
y quedábamos ultrajados e indefensos
ante la más rara dimensión de las cosas
acontecían en las cavidades más secretas
hacia donde se retiraba el animal ya satisfecho
y volvía inesperado
con gran voracidad
como una inmensa maquinaria que devasta la selva
que corría en círculos sobre el lomo fresco de la
playa
complacido en el juego de la risa
desnudaba su sombra dentro del pez
en el hambre de los pelícanos vigilantes
junto al calor indescifrable de la sangre
*
*
traía
sobre su espinazo encorvado
un
ángel con una lámpara de aceite
en
el centro de la noche
y
animal y ángel
eran
aliados dentro de la maleza
en
busca de la estrella perdida de nuestro corazón
atravesaban
la losa de los años
sin
pan sin agua
amparados
por la costumbre del amor
abría
como severo bisturí una tras otra
las
historias de los hombres más miserables
(el
amor sobrenatural no perdona)
a
veces
los
nombres permanecían intactos
repentinamente
recogíamos
nuestras pertenencias para intentar la huída
y
cuando tocábamos tierra en la primera isla de la ruta elegida
salía
de nuevo a encontrarnos
entonces
el ángel se bajaba
cogía
una pequeña flama de su lámpara
y
la colocaba en nuestra frente
con
la omnipresencia del animal
como
si fuera un signo
en
la constelación de una plática nocturna
*
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